Encyclopedia of Shinto Kokugakuin University
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Capítulo 6: creencias y prácticas
Esta sección trata de las creencias que se han ido extendiendo de forma importante alrededor de los santuarios. Aquí explicaremos varios ejemplos, como las creencias desarrolladas entre la Edad Media y la Edad Moderna en el escenario de las escarpadas montañas, o como el conjunto de creencias populares tales como kōshin, y estudiaremos también la oración y la adivinación tomadas como formas de creencia. Nuestra intención es explicar todos estos diversos grupos y formas de creencia desde un punto de vista abierto y flexible.
Sólo hemos descrito los principales aspectos de cada una de ellas, y hemos incluido más de veinte ejemplos de creencias alrededor de un santuario específico, empezando por el de Ise. Las formas de propagación de la creencia en una divinidad son muy variadas.
Hay casos en los que la veneración de una divinidad por parte de un clan hace que se extiendan las creencias ligadas a ella, y como ejemplo de ello hemos incluido casos como los cultos a Suwa o Munakata. En el caso de la divinidad Kamo, ejemplo representativo de este tipo, se trata de una divinidad venerada a escala nacional en los santuarios, pero que mantiene los nombres geográficos originales. Aunque al principio estas divinidades eran especificas de un único clan, pronto pasaron a ser divinidades regionales y a ser veneradas como tales.
Con respecto a las relaciones con los templos más importantes, se puede citar el caso de Kashima. En la época Heian (784-1185), la divinidad infantil (Miko), originaria del santuario de Kashima, se fue expandiendo por la región nororiental de Tōhoku, y todos los ritos relativos a esa divinidad estaban relacionados con dicho santuario. Cuando esta divinidad fue transferida al santuario de Kasuga en Nara, las celebraciones rituales de este último eran financiadas por tasas de la región de Kashima. Aquí se puede ver entonces la relación entre un santuario original y un santuario subsidiario. Incluso en la Edad Moderna, la distribución de emblemas (shinsatsu) por parte de los monjes itinerantes del santuario de Kashima hizo que la creencia en esta divinidad se extendiera entre el pueblo llano. Con respecto a las razones por las que la triple peregrinación a los templos Katori, Kashima e Ikisu se hizo tan popular, se debe considerar la prosperidad del pueblo de Edo, y también el desarrollo del transporte fluvial, principalmente el del río Tonegawa. Katori y Kashima son venerados desde la época antigua como poderosas divinidades guerreras, y se sabe que se les rogaba para que los países enemigos se rindieran, particularmente en las tentativas de invasiones por parte de los mongoles en 1274 y 1281. Tanto la creencia en Kashima-dachi, ceremonia realizada antes de una batalla o un gran viaje, como la veneración de estos dos kami en un Dōjō de artes marciales, revelan la intención de recibir y utilizar sus poderes divinos.
Hay otros casos, como los santuarios Shinmei (santuarios locales consagrados a las divinidades del santuario de Ise) o Kasuga, en los que se veneran también los terrenos (shōen) o las casas (mikuriya) ligadas al santuario. El santuario Shinmei mantuvo sus pertenencias en cada región incluso después de la caída del sistema institucional de posesiones. Hubo una gran propagación de estas creencias particulares entre las clases populares, gracias a la distribución por parte de los oshi de amuletos e invitaciones a la peregrinación al santuario de Ise. La mayoría de las administraciones provinciales (kokuga) y municipales (guke) pasaron a ser propiedad del templo Kofukuji y del santuario Kasuga a través de conexiones con la familia Fujiwara. Como resultado, la divinidad de Kasuga pasó a ser venerada como divinidad tutelar en esos territorios, y así su culto se fue extendiendo por todo el país. El culto a la divinidad Hachiman también se extendió, al principio gracias a su papel como divinidad tutelar en la construcción del templo Todaiji en Nara, y más tarde en la Edad Media como divinidad tutelar de los clanes guerreros. Igualmente, el santuario Hie sannō fue venerado como santuario de la divinidad de la secta budista Tendai, y son numerosos los templos que se volverán independientes a partir de Meiji. Se puede decir que eso fue uno de los tipos de propagación de los santuarios.
En el litoral, las gentes emigraban siguiendo las corrientes marinas, y la propagación de la fe en los santuarios hizo lo propio. Se dice que es por ello por lo que hay varios santuarios afiliados al de Kumano en la península de Bōsō, aunque la expansión a nivel nacional del santuario de Kumano se hizo significativa más bien a partir de la Edad Media, gracias a los oshi y al esfuerzo de las monjas itinerantes (bikuni) de Kumano.
También, las creencias en Gion o Tsushima están estrechamente relacionadas con la creencia en Gozu tennō, nacido del sincretismo budas-kamis. Tomada a la vez como creencia ligada a la divinidad celeste Mutō del Fudoki de Bingo, y como creencia en Somin Shōrai, este culto se expandió a partir de la región de Kansai. Esto último también es el origen del circulo (chinowa) de purificación de Nagoshi. Las rogativas para la curación de enfermedades están ligadas a la creencia en Yakushi, del budismo, mientras que los santuarios de afiliaciones como las llamadas Yasaka o Yasumo veneran al poderoso Susanoo. Por otro lado, si la causa de la enfermedad era la posesión, entramos en el terreno de las creencias exorcistas, elemento muy importante en la fe en los santuarios de la región de Izumo o del oeste de Japón.
Los yamabushi o ascetas religiosos de la montaña, con sus prácticas adquirían el poder de las divinidades, y podían ayudar al pueblo llano con remedios medicinales o alimentarios para la curación de enfermedades. Al curar las enfermedades del alma, curaban también las del cuerpo. Se puede citar como ejemplo la venta de remedios del Monte Fuji. Estas creencias de las montañas provienen de la idea que la montaña es el lugar donde reside la divinidad, su territorio, y que esa divinidad es la que proporciona el agua, da información sobre el tiempo atmosférico y muestra la posición sobre el mar. A veces se convierten en divinidades de los arrozales o de los ancestros. En el sincretismo shintō-budismo, el interior de la montaña es la Tierra Pura, aunque también puede ser el infierno. Todas estas numerosas creencias se han ido formando y modificando según las épocas.
La esencia y el nombre de las comunidades religiosas difieren según los métodos de organización requeridos según las épocas o según las particularidades locales.
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